martes, 4 de noviembre de 2014

La flor más grande del mundo. José Saramago












Las historias para niños deben escribirse con palabras muy sencillas, porque los niños, al ser pequeños, saben pocas palabras y no las quieren muy complicadas. Me gustaría saber escribir esas historias, pero nunca he sido capaz de aprender, y eso me da mucha pena. Porque, además de saber elegir las palabras, es necesario tener habilidad para contar de una manera muy clara y muy explicada, y una paciencia muy grande. A mí me falta por lo menos la paciencia, por lo que pido perdón.
Si yo tuviera esas cualidades, podría contar con todo detalle una historia preciosa que un día me inventé, y que, así como vais a leerla, no es más que un resumen que se dice en dos palabras… Se me tendrá que perdonar la vanidad de haber pensado que mi historia era la más bonita de todas las que se han escrito desde los tiempos de los cuentos de hadas y princesas encantadas…

Esto es lo que dice José Saramago un escritor portugués, Premio Nobel de Literatura, que escribe historias y libros para mayores pero que también sabe algunos cuentos ¿para niños? en esta historia cuenta las aventuras de un niño que se convierte en héroe y debe salvar una flor que se muere de sed.

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