domingo, 19 de diciembre de 2010

Olentzero

 



Hace muchísimos años, vivía un hada que cuidaba de la gente e iba acompañada por unos duendes llamados Prakagorri (pantalones rojos). El hada se encontraba un día viajando a través de las montañas cuando los Prakagorri le anunciaron que algo se movía entre los helechos, era un bebé, el hada que no entendía como los humanos habían podido abandonarlo. El hada le dijo al bebé: “Tu nombre será Olentzero, porque es una cosa maravillosa haberte encontrado. Y por este acto te daré los regalos de Fuerza, Coraje y Amor, por todo el tiempo que tú vivas”. Entonces el hada cogió al niño y lo llevo a una vieja casa en el límite del bosque donde vivían un hombre y una mujer que no podían tener hijos. 

Al amanecer, el hombre se levantó a ordeñar las vacas y encontró al bebé y corriendo se lo enseñó a su esposa, muy contentos de haber recibido a ese niño se dispusieron a darle comida y cobijo y lo tomaron como su hijo. A partir de ese momento, Olentzero creció entre los bosques y se convirtió en un fuerte, amable y saludable hombre.

Olentzero trabajaba todos los días del año haciendo carbón y ayudando a su padre. Pero lo inevitable sucedió y después de muchos años sus padres murieron y Olentzero se quedó muy solo en su casa del bosque. Con el paso de los años Olentzero fue entristeciendo y se fue dando cuenta de que lo que necesitaba era ayudar a otras personas. Recordó que en el pueblo había una casa donde vivían los niños que no tenían padres, ellos vivían de lo que la gente del pueblo les daba, esos niños eran muy solitarios como yo, pensó el Olentzero así que trató de hacer algo para que esos niños fueran más felices. 

Como Olentzero era muy hábil haciendo cosas con las manos se dispuso a hacer juguetes para los niños con la idea de dárselos cuando fuera al pueblo a vender carbón. Cuando acabó de hacer los juguetes, los metió todos en un saco y cargo el saco en su burro junto al carbón y marchó al pueblo muy contento.

Olentzero les dio los regalos a los niños, estuvo jugando con ellos todo el día y contándoles las historias que había aprendido de su padre cuando era pequeño. Los niños y niñas a partir de ese momento amaron mucho al Olentzero y ya no se sintieron tan solos como antes. Olentzero fue muy querido por la gente del pueblo y cada vez que bajaba a vender su carbón era rodeado por todos los niños. Esto ocurrió durante muchos años. 
Un día una tremenda tormenta provocó grandes destrozos. Los truenos, rayos, y el frió dejaron muy asustadas a las gentes del pueblo y especialmente a los niños. Olentzero iba de camino al pueblo cuando vio como un rayo caía en una casa y la envolvía en llamas. Se acercó y vio a unos niños dentro de la casa, estaban muy asustados y pedían ayuda. Cubrió a los niños con una manta para protegerles del fuego y los sacó de la casa. Mientras él estaba tratando de salir una gran viga cayó sobre el Olentzero provocando que su fuerte y gran corazón se detuviera. Cuando se enteraron las personas del pueblo lloraron por lo sucedido dándose cuenta de que no había nada que ellos pudieran hacer.

En ese mismo momento fueron sorprendidos por una brillante luz que salía de la casa. Nadie pudo ver lo que sucedía dentro, en la casa apareció el hada que había encontrado a Olentzero cuando era un bebe muchos años antes, está con su dulce voz le dijo: 

“Olentzero, tu has sido un buen hombre, lleno de fe y de buen corazón. Has dedicado toda tu vida a hacer cosas para los demás, y has dado hasta tu propia vida para salvar a otras personas. Por lo tanto no quiero que te mueras. Yo quiero que vivas para siempre. De ahora en adelante harás juguetes y otros regalos para todos los niños del País Vasco que no tienen padres”. 

Y a partir de ese momento así sucedió. En la mitad del invierno, al final de cada año, Olentzero va por todos los pueblos del País Vasco repartiendo juguetes a los niños y niñas.

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