domingo, 12 de septiembre de 2010

Vuelta al cole

Quedan ya poco para volver al colegio y coger el ritmo de las clases, los deberes, las extra escolares, los amigos... Todo un curso por delante.

La biblioteca volverá a abrir en octubre, cuando se inicien las clases por la tarde.

Hasta entonces, ¿Qué libros habéis leído este verano? ¿Cuál os ha gustado tanto que os gustaría recomendarlo?

Yo quiero hablaros de uno que me ha encantado, Momo.


Sí, existe la película, incluso unos dibujos animados, pero el libro es de esos que recuerdas toda la vida. ¿Os habéis parado a pensar qué pasa cuando a pesar de ir a toda prisa haciendo cosas parece que no tienes tiempo para nada? ¿Dónde va todo ese tiempo que parece que se pierde? ¿Por qué a veces los padres parece que no tengan ni un minuto para estar con los niños? Momo, una niña que vive sola, lo descubre, se enfrentará a los hombres grises... Este libro lo tenemos en la biblioteca, listo para que te lo lleves unos días y descubras el final.

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"Hasta hoy, la cuestión era que cada vez más gente tenía menos tiempo, aunque todos se dedicaban a ahorrar tiempo por todos lo medios. Pero precisamente el tiempo que ahorraban, la gente lo perdía. ¿Por qué? ¡Momo lo ha descubierto! El tiempo es robado literalmente por una banda de ladrones."

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"Porque igual que tenéis ojos para ver la luz, oídos para oír los sonidos, tenéis un corazón para percibir, con él, el tiempo. Y todo el tiempo que no se percibe con el corazón está tan perdido como los colores del arco iris para un ciego o el canto de un pájaro para un sordo. Pero por desgracia, hay corazones ciegos y sordos que no perciben nada, a pesar de latir."

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"Como consecuencia, en todos los barrios se construyeron los llamados "depósitos de niños". Se trataba de grandes edificios en los que había que entregar y recoger si era posible, a todos lo niños de los que nadie se podía ocupar. Se prohibió severamente que los niños jugaran por las calles, en los parques o en cualquier otro lugar."

"Se acabó lo de inventarse ellos mismos los juegos. Los vigilantes prescribían los juegos, que sólo eran de aquellos con los que también aprendían alguna cosa útil. Mientras tanto olvidaron otra cosa, claro está: la capacidad de alegrarse, de entusiarmarse y de soñar."


La imagen es de Mónica Calvo

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